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¿Quién fue primero: el pensamiento o la intención?

¡Buen lunes!

Hoy les llega este correo fuera de la hora acostumbrada pues la semana pasada fue un tanto "caótica", un total contraste con la semana anterior y definitivamente un aprendizaje.

Entre situaciones familiares, inconvenientes de salud, proyectos que requirieron un poco más de atención de la agendada y los estudios, puedo decir que fue toda una prueba. Justo la semana antes me había propuesto a mantener la rutina matutina que ya había construido, empezando con algo que ha cambiado todo: establecerme una intención.

¿Qué es una intención? ¿No es eso una meta?

No exactamente. Como yo lo veo, una intención es el cómo abordaremos el día mientras que una meta es algo medible que queremos lograr.

La meta puede ser "conseguir más clientes" mientras que la intención puede ser "disfrutar de ese proceso". Ya no solo nos quedamos con las pequeñas metas que trae consigo el objetivo de "conseguir más clientes" sino que nos proponemos que lo haremos de manera amena, cuidándonos, para poder disfrutar de esa parte del negocio.

Ese "cómo" cambia el juego pues accionamos de manera intencional hacia un sentimiento, estado o un resultado que queremos lograr.

La intención moldea el pensamiento.

Estamos rodeados de información, de métodos y recetas para lograr las cosas, pero al final, quienes debemos elegir qué y quiénes queremos ser somos nosotros. Cortar el ruido y filtrar lo que realmente resuena con nosotros como personas.

Elegir una intención nos permite conocernos y traer a consciencia el esfuerzo que toman las cosas. Nos ayuda a valorar, a detenernos a contemplar lo que hemos logrado y estamos por lograr.

La intención va de la mano con el agradecimiento.

Antes de acostarme trato de decir tres cosas las que estoy agradecida junto a mi pareja y ambos compartimos ese agradecimiento.

Hay días en que las cosas que se repiten del día anterior o se hace un reto ver entre todo lo negativo para encontrar lo positivo, pero el ejercicio ha cambiado nuestra forma de ver la vida.

Practica el positivismo y atraerás lo positivo.

Inicia y termina el día consciente de que lo que sucede nos afectará solo cómo permitamos que lo haga.

¿Cómo cambia un día (o semana) horrible al tener una intención? No es una solución mágica, pero cambia la forma en que percibimos y reaccionamos a las cosas.

Aún al despertar con una noticia negativa el acto de elegir mi intención me da el control de cómo abordo la situación. Me hace sentir que no soy una mera víctima de las circunstancias.

Durante esta semana que aparentaba ser negativa, mantuve mi práctica de la intención diaria: para mi negocio, para mi vida personal, para mis relaciones con los demás.

Que privilegio es el poder elegir, el poder crecer algo propio y poder tomar las riendas del día.

No dejemos que el día sea dictado por clientes, "urgencias" aparentes, o lo "importante" a los ojos de los demás.

Empecemos cada día con intención y cerrémoslo con agradecimiento.

Gracias por leerme.

Un abrazo fuerte,