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La calma en la tormenta

¡Hola!

La semana pasada les compartí algunas noticias así como una opinión sobre la cultura del "hustling". Están sucediendo tantas cosas al mismo tiempo, que me veo necesitando tomar cada vez más tiempo para planificar y fluir.

¿Alguna vez han oído la frase "vísteme despacio que voy deprisa"?

Volví a releer algunas partes de Essentialism por Greg McKeown (uno de esos libros que quisiera tener en copia física de referencia siempre) y he implementado con mayor ahínco algunas cosas.

Lo primero es que gastamos mucho tiempo en cosas que tienen poco valor.

Si haces una lista de las acciones que realizas todos los días, documentando tus procesos, te darás cuenta que no todas las acciones tienen el mismo retorno.

Un lugar donde identifiqué pierdo mucho tiempo es en resolver cada detallito por mi misma sin pedir ayuda o delegar. Aún estoy trabajando en la segunda, pero de entrada te digo, escribir instrucciones o grabar un video explicando cómo necesito que algo que no necesita ser hecho por mí se haga, me libera para poder hacer lo que solo yo puedo hacer en la empresa. (Oración compleja esa...)

Así como estoy siendo más estricta con los bloques de tiempo.

Al otro no le duele el tiempo ajeno, ni va a cuidar tu productividad. Agrupar tareas por tipo y enfocarme 100% en ellas sin hacer nada más me está devolviendo tiempo que no sabía que tenía (y que necesito para limpiar y cocinar 😅).

Cuando nos interrumpen perdemos el hilo. Hay estudios que han demostrado que tomamos hasta 23 minutos en volver a engancharnos 100% con lo que estábamos haciendo.

No podemos estar disponible todo el tiempo. Es la receta perfecta para vivir un día a día dispersos, apagando fuegos a diestra y siniestra, sin poder concentrarnos en lo que realmente trae el dinero y dándole prioridad a acciones secundarias.

Es como que "muy bien, estás vendiendo, ¿pero quien produce el producto?". Un cuello de botella.

Francamente, eso lo sabía pero siempre pensaba que si no estaba disponible todo el tiempo iba perder clientes, mi equipo iba estar perdido, y de repente y vamos a tener hasta la policía arriba de nosotros.

En la práctica entendí que no toda llamada hay que entretenerla de una vez, que puedo agendarla y dedicarle el tiempo que se merece cuando mi cerebro esté en el cassette de atender llamadas. Entendí que el cerebro necesita espacios específicos para funcionar a su 100%. Y la única forma de dárselo es designando espacio físico y en agenda para cada cosa.

Un "¿qué tal si agendamos para conversar el día de mañana?" no ahuyenta a un buen cliente.

Ten tu celular en silencio, no tengas WhatsApp en la computadora, y solamente revisa tu correo dos veces al día y verás como se te multiplican las horas.

Ya te contaré como se ve un día de trabajo actual, pero mientras tanto, te exhorto a bloquear tiempo para realmente desenvolverte en tu trabajo y no las acciones secundarias que vienen con él.

¿Qué estás implementando para ser más productivo en este 2019? ¡Cúentame!

Un abrazo,

Adrie