Emprender

Mi historia: emprendedora por accidente (¿o no?)

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Adribel Gonzalez
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¿Cómo llegué hasta aquí? Pues interesante pregunta.

Realmente, viendo hacia atrás, siempre estuve inventando cosas.

Desde que la primera computadora llegó a mi casa, fue como amor a primera vista.

Gracias a Dios, mi tía tenía una tienda de computadoras lo que nos daba el acceso a comprar una a un precio un tanto más asequible.

Así comenzó un proceso de experimentación que tenía a mi mamá loca.

La parte técnica

Cual forma existiera para inventar la computadora yo descubría y procedía a intentarla, incluyendo el tener un servidor desde casa que requería que tuviese la pc encendida todo el tiempo (para que realmente fuese accesible el servidor) y mami estaba botando humo, preguntando a diario que por qué era que yo no apagaba eso.

Para esta época descubrí, a raíz de MySpace, el mundo del diseño de páginas web. No sé si tuviste la oportunidad de punchar MySpace, pero la plataforma te daba la oportunidad de personalizar tu perfil por medio de CSS, un lenguaje para establecer el estilo de los elementos que se presentan en el navegador.

Una cosa llevó a la otra y terminé teniendo algunas páginas, colaborando con algunas personas de fuera en "link groups" y puliendo mis habilidades con el HTML1, ya vamos por el 5.

La parte emprendedora

Cuando salió el iPod, me volví loca. Ya no tenía que seleccionar dos o tres canciones para poder escuchar on-the-go.

Perooo... me dijeron que "no había dinero" así que no iPod.

Y decidí que esa sería la misión.

Intenté en algunos forums realizar algún trabajo, pero imagínense ustedes, como iba una niña de 15 años a recibir dinero, y de dónde.

Así que opté por crear joyería con elementos reciclados, pins con mis habilidades de PaintShop Pro y luego ya Illustrator, entre otras monerías. Se llamaba Rockability, lo recuerdo como hoy, y junto a un amigo, tomaba las fotografías para la publicidad en Facebook.

Creé toda una red de venta entre colegios.

Aprendí a negociar, y hasta diría que contraté (entre comillas) mi primer empleado, que me ayudaba a pintar los dijes y llaveros que hacía con Polymer Clay a cambio de un muy, muy bajo salario.

Para las vacaciones, ya tenía el dinero para comprar mi iPod.

Y siempre lo recordaré como el catalizador, el inicio de todo, el episodio en el que me daba cuenta que el dinero se genera.

Empiezan los síntomas crónicos

Como en esa época, empecé a sufrir de fatiga crónica, dolor muscular, jaquecas y depresión.

Visité incontables médicos, desde reumatólogos hasta psicólogos buscando la causa… y la cura. Esto impactó grandemente mi desempeño escolar, social y mi vida en general.

Descuidé los proyectos, dejé de inventar tanto, y básicamente, me dediqué a escribir.

No entendía de dónde salían tantos síntomas, como nadie sabía qué decirle a mi mamá que no fuera "está tratando de llamar la atención".

Y seamos reales, nadie dura 10 años llamando la atención, porque desde que empezó, solo empeoró.

Salir de la casa era todo un esfuerzo, por lo que evité centros comerciales, viajes largos y salidas sociales por mucho tiempo. Mentalmente, me frustraba no poder recordar pequeños detalles ni procesar información por mucho tiempo gracias a el "brain fog".

Me gradué bien, gracias a Dios, pero socialmente sufrí mucho bullying, fui arrastrada a muchos conflictos, así que esos años son como mi propia Edad Media o Edad Oscura. Estas situaciones me llevaron a encerrarme, y no bromeo cuando digo que leí mucho. Muuucho, y punché aún más, mejorando en ilustración, photoshop, y escritura.

Cuando entré a la universidad, los síntomas empeoraron.

El tener que viajar una hora diaria para llegar a mi lugar de estudios (el ITLA)  me causó una tendinitis en una pierna y tuve que utilizar muletas.

Hubo un examen al que ni pude ir, tuve que enviar el proyecto y confiar en mi reputación con el profesor.

Asimismo, tuve que cancelar muchos planes, pasé largos periodos en cama y con mucho esfuerzo, logré terminar y comenzó un nuevo reto: el mundo laboral.

Las limitaciones del mundo laboral

¿Cómo buscar un trabajo y realmente comprometerte cuando hay días que no puedes ni pararte de la cama?

¿Cómo crecer profesionalmente si a las 2 de la tarde ya estaba exhausta, lista para dormir?

Lo que había estudiado, Multimedia, me permitía trabajar desde una silla y un escritorio. Pero el durar mucho tiempo sentada, tal vez no en la posición correcta, era una película de terror para mí. Agregándole a eso, que no tenía ni la más mínima capacidad de controlar el estrés de la calle, los murmullos, sonidos no controlados...

Mi única opción fue crear mi propia empresa.

Aunque eso realmente sucedió por accidente.

Nunca me consideré una negociante ni una persona muy social.

En retrospectiva, esa limitación me la puse yo solita, pero venía de una experiencia negativa, pues las interacciones me drenaban de energía.

El primer paso hacia emprender

Todo empezó con una presentación de powerpoint que creé para un familiar.

Algunas recomendaciones luego, ya estaba creando una buena clientela. A todo le decía que sí, porque... ¿por qué no? Disfrutaba el diseño, el resolver un problema de una forma visual, inmersiva y creativa.

De esa forma fue que llegué a Rie.com.do, una empresa en pañales, buscando abrirse camino en el mercado dominicano. Fui recomendada para asistir a Emely con su página web y no sé cómo pero terminé siendo parte del equipo.

Mientras más pequeña y nueva la empresa, más sombreros hay que asumir, pero esto me aportó una experiencia invaluable, desde creación de productos hasta servicio al cliente.

Participé en incontables cursos de todos los temas, desarrollé mi creatividad como agente de felicidad creando álbumes y otras manualidades, me fajé con Wordpress a crear el entorno perfecto para Rie, con Mailchimp enviando campañas, analizando el desempeño y optimizando para incrementar los clicks y los opens...

Hasta me tocó viajar a la conferencia más grande de DIY y Crafts de los Estados Unidos, otro aprendizaje enorme para mí, el ver cómo todas esas marcas luchaban por nuestra atención como compradores.

Sin embargo, poco a poco, los trabajos por recomendación empezaron a ser suficientes para mantenerme, hasta más de lo necesario en términos de mi disponibilidad.

Con pesar, mucho pesar, dejé Rie y me dediqué 100% a mi "negocio",  poco a poco construyéndome un nombre.

Me caí, cometí errores horribles, y perdí mucho dinero, pero fui aprendiendo y encontrando mi camino.

Entre contratar a alguien que no encaja, clientes no satisfechos que luego se volvieron amigos de por vida, y cambios de local que me llevaron a abrir una puerta en casa de mis padres y tener mi oficina en casa, cada experiencia fue una escuela.

Y como te comenté en el episodio 1, en un momento, empecé a construir una agencia y me tuve que devolver. Yo no quería — no podía perseguir un imperio en ese momento.

¿Cómo iba a comprometerme de esa forma cuando mi cuerpo no estaba cooperando?

Mis síntomas empezaron a volverse cada vez más complejos.

Lloraba de la frustración con sonidos agudos o motorizados porque los oía dentro de mi cabeza. Mi sensibilidad con la luz, llegó al punto que tuve que dejar de manejar.

La tensión en el cuerpo era tan fuerte, que me dijeron que si seguía así, me iban a tener que reemplazar la cadera antes de los 50 años de edad.

Todo, todo se estaba saliendo de control. Y mi vida, profesional y personal se veían 100% afectadas por esto.

Pasé por dos gastritis fuertes, tan fuertes, que lo único que me sanó, fue comer sábila... remedios que uno hasta se ríe pero la desesperación me llevó a probar.

Pero, querido lector, como todo en la vida uno se acostumbra. Al dolor, incrementa la sensibilidad, con los detonantes, crea espacios controlados, negocios controlados.

Y adivina qué... seguí creciendo.

La decisión de cambiar las cosas

El tener mi propia empresa me permitía tener un horario flexible, no tener que movilizarme todo el tiempo, y llevar las cosas a mi paso. Mi estructura de negocios fue creada específicamente para funcionar para mí.

Pero también agregó un componente peligroso: estrés.

Me decidí a que esto no podía continuar así.

Busqué ayuda en el exterior, investigué de manera extensiva, y mantuve un récord exhaustivo de mis síntomas, patrones y comportamientos. Acorté mis frentes abiertos, enfocándome solo en mi salud y mi negocio principal. Simplifiqué mi oferta y preparé a mi equipo.

Yo sabía que aunque mi negocio estaba creciendo, mi salud estaba empeorando.

Finalmente dí con la respuesta con un doctor familia de una amiga muy querida: "tienes algo sistémico", me dijo. Nadie me había dicho eso. Vio mi MRI del cerebro, y me hizo preguntas que nadie me había hecho. Concluyó en que mi cerebro estaba atrofiado.

Me hizo algunas pruebas y me dio opciones.

Empezamos por remover el gluten.

Esa proteína tan mencionada últimamente, que se supone que solo afecta a los celiacos... pero yo no soy celiaca.

Sensibilidad No-Celiaca al Gluten.

Al remover el gluten de mi vida todo cambió.

Es imposible el explicarles cómo mis días han dado un giro de 180 grados.

La energía, el positivismo, la motivación... Soy otra persona totalmente. ¿Que no puedo consumir ni la más mínima cantidad de gluten (harina de trigo, cebada, etc...)? Es verdad. Y no ha sido nada fácil.

Señores, todo lo procesado tiene gluten.

Los principales alimentos de la dieta de occidente tiene alguna cantidad, sea poca o mucha, sea pan o ketchup.

El hoy

Ya con cinco años en el mercado, con un equipo detrás, confecciono marcas y estilos de vida para emprendedores apasionados que buscan eficientizar su tiempo y construir su vida desde un lugar intencional y de claridad.

Hoy sirvo a la comunidad para ayudarles a diseñar un negocio que funcione para ellos, no que los esclavice. Comparto cómo automatizar y eficientizar los procesos para ganar tiempo y paz mental. Así como confecciono diseño enfocado en resultados y basado en estrategias y tácticas pensadas.

Todo gracias a la pausa, el aprendizaje, la escuela que fue el no estar diagnosticada.

Y todavía queda mucho que sanar y adaptar. Ningún cuerpo que ha recibido tanto bombardeo, tanto daño, sana así por así.

Cualquier error en mi alimentación, la más mínima cantidad de gluten (en forma de harina de trigo, cebada, etc...) en mi comida me tumba por uno o dos días.

Pero así mismo queda mucho por aprender. Mi misión es compartir todo lo que sé y voy aprendiendo contigo, para juntos lograr elevar nuestras vidas y las de nuestro entorno.

"Vísteme despacio, que tengo prisa" dice mi papá.

Despacio pero sin pausa se gana la carrera.

Así que si has sentido que no has logrado tus metas en el tiempo "correcto", elimina ese pensamiento.

Vas a tu tiempo.

Las prisas son malas consejeras.

Hay mucho ruido en Instagram, y no sabemos qué hay detrás.

Detrás de Paragram, hay muchas noches difíciles, para empezar el día como que no había pasado nada, muchas mañanas que me costaron traer fuerza de voluntad de donde no hay, para levantarme, dar lo mejor de mí y acercarme más a mis metas: a ver con satisfacción la culminación de otro trabajo bien hecho.

¿Qué hay detrás de tu proyecto? ¿Cómo puede eso estar preparándote para lo que viene?

Hola, soy

Adrie

Soy una joven que empezó a hacer páginas web por diversión a los 8 años. Muchos años después con un equipo remoto trabajando desde casa en pijamas ayudo a emprendedores a dar forma a sus ideas. Claro, mientras no estoy leyendo o cocinando algo bien rico.

Cómo tener una vida balanceada, recomendaciones del hogar y la salud.

Todos los consejos sobre tener un negocio sin perder la cabeza.

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